domingo, 3 de diciembre de 2006

Aprender a Musicar.

Acaso crees que te puedes librar de esto que llevas, fuiste elegid@, no elegiste por tus propios medios. Ella sabía qué serías antes de que tu supieras siquiera cuál era tu nombre y ahora no hay escapatoria (aún que yo no querría escaparme), es de esas relaciones que te torturan pero te fascinan. Te despierta a cualquier hora con una idea que tal vez jamás llegue a concretarse. Te maltrata los dedos, te nubla la vista y te machaca los oidos y aún asi no puedes sino sentirte perdidamente enamorado de ella. Si hay veces que, enojada, me convierte en un insolente y testarudo manojo de ruidos que yo insisto en denominar composiciones y que más tarde aborrezco y, lejos de desmotivarme, me impulsa a maltratarme una y otra vez... ...y cuando pienso que ya no hay nada que sirva, me acaricia y me otorga un paraiso de sonidos hermosamente coloreados, me maravilla y me encanta nuevamente.